lunes, diciembre 11, 2017

Cuando era chica tenía un arsenal de palabras para derrochar. El tiempo pasó y entonces la dirección cambió. La expansión se hizo repliegue. Dicha concentración me volvió más compacta, más real. Nada que ver con envejecer (eso tiene que ver con procesos del cuerpo). Es el fueguito que habita en el interior de cada uno y que quiere ser nombrado. La belleza está en cada latido de cada corazón que bombea generosamente para nosotros. Es el mantra más lindo. Un yo soy al unísono del mundo.

domingo, diciembre 10, 2017

que el sol entre por la ventana de nuestra casa no es un acto menor. un rayo de luz puede dar justo en la humedad a reparar, o dar en el ojo sonriente y hacerlo brillar más. no somos perfectos y nos reímos cada vez más fuerte de ese detalle. y el hermoso de freddie canta en este mismo momento con todo su amor made in heaven y creo que puedo entender un poquito más de todo mi alrededor, querida amiga. antes tenía muchas más palabras para intentar describir lo que veo, ahora perdí un poco esa capacidad y uso mis manos para hacer cuadernos para escribir. no sé qué signifique eso, pero sé que al cuerpo le hace bien. hace un tiempo hablamos con una amiga sobre lo difícil que es sostener "lo bello" cuando la vida te golpea duro; cuando ves sufrir a un ser querido no te dan ganas de escribir bonito, ni con puntos ni con mayúsculas ni nada. te dan ganas de llorar, de tomar una cerveza y ya. hay una parte de la madurez que limpia y desmaleza esos esfuerzos inútiles de belleza. lo mejor de todo es que esa nueva cara que se nos presenta es mucho más hermosa, más honesta y transparente. ¿por qué será que lo cruel destapa algunas maravillas? la naturaleza es así, increíble. 


jueves, diciembre 04, 2014

carta enviada al despertar

desde el agua abrumadora de mis océanos te digo que sí, que a veces es difícil encontrar el lado para el cual queremos ir cuando estamos todo el tiempo con el norte sur este oeste sur este norte oeste disponibles ad infinitum. siempre confío en que estamos siempre en el lugar donde queremos estar, y que así como fluyen los estados líquidos gaseosos sólidos, todas esas personas que pasaron por nuestra vida y todas las personas que están, todos esos objetos que ya se perdieron o dejaron de tener valor, también la electricidad nos toca y a veces no podemos más que encontrarnos con nosotros mismos en una soledad más musical que toda la música del mundo. confío en que esos instantes son necesarios, nos alimentan de vida. somos lo que somos, siempre mutantes, temblando ante la emoción de vivir, buscar y buscar lo que nos hace reír y celebrar los encuentros de amistad y amor. las circunstancias son las circunstancias y algo tendremos que aprender de todo esto, no rechazo ninguno de mis sentimientos y, me parece, nos hace falta sentirnos que estamos en un lugar (y no en un no-lugar) para poder encontrarnos con otros en la invención de nuevos lugares.

miércoles, noviembre 26, 2014

septenio

Vivo en esta casa hace siete años.
La casa se ha ido transformando. Sus habitantes también. Pero yo he permanecido.
También han permanecido libros, lámparas, algunos muebles y plantas.
Hay poesía y música que a veces suena. Y un gato blanco que nos bendice con su presencia y colma de amor todo lo que toca. Hay nuevos aromas, especias raras en la alacena de la cocina, un delantal con florecitas colgado de un clavo de la cocina y nuevas recetas.
Hay un piano y dos guitarras. También un cuenco lleno de instrumentos para hacer ruiditos simples.
Me recuerdan lo simple que es todo cuando el mundo a mi alrededor se vuelve muy complicado.
Hay un cuadro enorme que pintó mi hermano y que me regaló cuando tuve que enfrentarme a una batalla.
No hay nada de malo en querer tirar todo por la borda.
Pero yo pertenezco a aquellos seres que de las ruinas encuentran una flor.
En eso pensaba mientras acariciaba las hojas enfermas de una planta que supo tener historia pero que nadie de aquellos que pertenecieron a aquella historia reclamó.
Qué será del destino de este ser no lo sé.
Sólo sé que yo no lo puedo curar.

lunes, junio 17, 2013

Cordón

Un puente puede ser un cordón. Y un cordón también te puede matar. Pero hay un cordón que te hace nacer. Así que nos amigamos con los cordones.
Liar, atar, acordonar... ¡vivan los verbos! 
La gata me mira con sus dos ojos increíblemente verdes y me tira cordones desde su distancia gatuna. Yo estoy, te dice, pero a una cierta distancia. El cordón allí es muy necesario.
Este blog también es un cordón. Nos sabemos bien qué une pero algo une. Por algo sobrevivió.
Hoy volví a escuchar a Tori Amos, amiga mía. 

domingo, junio 02, 2013

so easy

domingo, abril 08, 2012

Escribir con música

Una piedra en el estanque. ¿La arrojé yo? No, pero la piedra ha tocado el agua y los círculos que empezaron pequeños y ahora se han hecho inmensos. El calor de la piedra en una mano se extinguió apenas tocó el agua. Pero yo no me zambullí. Estoy aquí. Arriba del estanque.

Si la superficie es tersa y suave, como lo era su cara, me abandono al silencio y contemplo. Pero la piedra ha hecho mella en la superficie tersa. Y su cara, bueno, su cara es un cráter de decepción.

Entonces me digo que hay caras que merecen incendiarse en el volcán de la misericordia. Porque como bien dice la copla yo ya me fui.
Y la ollita en el fuego borbotea el buen decir.
me encanta escribir escuchando música alegre.

sábado, abril 07, 2012

"Toda esa luz no alumbra: inventa un mundo"

Daniel Pennac

viernes, abril 06, 2012

soñé. era una casa de ventanales preciosos que la escritura me navegó a contar. un mar estrecho y generoso se agita y desliza en el aura de mis ojos; ahora, que los párpados subieron y yo, súbita, en un segundo, sólo en un segundo, soy todas las posibilidades y más. después del segundo, mi cielo se queda prendido: era una casa de ventanales preciosos. eran palabras, también. era toda la música. y súbita quedo: son mis palabras, es mi música. y el brillo de todas las cosas como cuando se aprende a abrir la puerta.

jueves, enero 05, 2012

hundirse en el espesor de mi dulzura
hundirse sin tapar el ojo